Leer


El paseo por el parque

Cada mañana, cuando el sol empieza a salir, María sale a dar un paseo por el parque. Le gusta caminar despacio, sintiendo el aire fresco en la cara y escuchando los sonidos de los pájaros.

El parque no es muy grande, pero tiene muchas cosas bonitas. Hay árboles altos que dan sombra, bancos de madera donde la gente se sienta a descansar y un pequeño estanque donde nadan los patos. María siempre se detiene unos minutos frente al agua para observar cómo los patos se mueven tranquilamente.

Durante su paseo, María ve a otras personas que también disfrutan del parque. Algunos caminan con sus perros, otros hacen ejercicio y otros simplemente se sientan a leer un libro. Muchas veces, María saluda con una sonrisa, y aunque no conozca a esas personas, ese pequeño gesto le alegra el día.

A María le gusta fijarse en los detalles. Un día observa cómo una hoja cae lentamente desde un árbol. Otro día escucha el canto de un pájaro que no había oído antes. Esas pequeñas cosas hacen que cada paseo sea diferente, aunque el recorrido sea siempre el mismo.

Cuando termina su paseo, María se siente tranquila y contenta. No necesita hacer grandes planes ni viajar lejos. Para ella, ese momento en el parque es suficiente para empezar bien el día.

Sabes decirme en El paseo por el parque:

  1. ¿A qué lugar va María cada mañana?
  2. ¿Qué animales ve en el estanque?
  3. ¿Qué hace María cuando ve a otras personas?
  4. ¿Cómo se siente María al terminar su paseo?

La receta sencilla

A Luis le gusta cocinar, pero no le gustan las recetas complicadas. Prefiere platos sencillos, con pocos ingredientes y fáciles de preparar.

Un día decidió hacer una tortilla de patatas. Primero peló las patatas con cuidado y las cortó en trozos pequeños. Después, calentó aceite en una sartén y añadió las patatas junto con un poco de cebolla.

Mientras las patatas se cocinaban, Luis batió los huevos en un bol. Añadió un poco de sal y mezcló todo bien. Le gustaba hacer las cosas con calma, sin prisas.

Cuando las patatas estuvieron listas, las sacó de la sartén y las mezcló con los huevos. Luego volvió a poner la mezcla en la sartén y la dejó cocinar unos minutos. Con cuidado, dio la vuelta a la tortilla para que se hiciera por ambos lados.

El resultado fue una tortilla dorada y con buen aroma. Luis la cortó en trozos y se sentó a comer. Le gustó mucho el sabor, porque sabía que la había hecho él mismo.

Luis pensó que no hacía falta ser un gran cocinero para disfrutar de la comida. A veces, lo más sencillo es lo que más satisface. Desde ese día, comenzó a probar otras recetas fáciles y a disfrutar del tiempo en la cocina.

Sabes decirme en La receta sencilla:

  1. ¿Qué plato decide preparar Luis?
  2. ¿Qué ingredientes utiliza para la receta?
  3. ¿Qué hace Luis con los huevos antes de cocinar la tortilla?
  4. ¿Cómo se siente Luis después de cocinar?

Un día de playa

El sol brillaba en el cielo y hacía un día perfecto para ir a la playa. Carlos preparó su mochila con calma. Metió una toalla, una botella de agua, una gorra y un pequeño libro. Cuando estuvo listo, salió de casa con una sonrisa.

Al llegar a la playa, lo primero que hizo fue quitarse los zapatos y sentir la arena bajo los pies. Era suave y cálida. Caminó despacio hasta encontrar un buen sitio cerca del mar. Extendió la toalla y dejó sus cosas.

El sonido de las olas le resultaba muy agradable. El agua iba y venía una y otra vez, siempre con el mismo ritmo tranquilo. Carlos se sentó unos minutos a mirar el mar. El color azul y el brillo del sol sobre el agua le daban sensación de calma.

Después decidió acercarse a la orilla. El agua estaba fresca, pero agradable. Caminó despacio mientras pequeña olas mojaban sus pies. Algunas personas nadaban, otras paseaban por la playa y otras descansaban bajo la sombrilla.

Carlos se animó a entrar un poco más en el agua. No tenía prisa. Disfrutaba del momento, del silencio y del sonido del mar. Tras unos minutos, salió y volvió a su toalla.

Se secó al sol y bebió un poco de agua. Luego abrió su libro y leyó unas páginas. Era una historia sencilla, fácil de seguir. De vez en cuando levantaba la vista y miraba el mar.

Al poco rato, decidió comer algo. Había llevado fruta, que le sentó muy bien. Comer en la playa le parecía especial, aunque fuera algo sencillo.

El tiempo pasó sin darse cuenta. El sol empezaba a bajar poco a poco. La luz cambiaba y hacía que todo se viera diferente, más suave y tranquilo.

Antes de irse, Carlos dio un último paseo por la orilla. Respiró hondo y disfrutó del aire del mar. Se sentía relajado y contento.

Pensó que no hacía falta hacer mucho para tener un buen día. A veces, un paseo, el sonido de las olas y un rato de tranquilidad son suficientes.

Sabes decirme en  Un día de playa:

  1. ¿Qué objetos lleva Carlos en su mochila?
  2. ¿Qué siente Carlos al caminar sobre la arena?
  3. ¿Qué actividad hace Carlos después de salir del agua?
  4. ¿Cómo cambia el día cuando el sol empieza a bajar?